Camp Nanowrimo 2017: Crisis.

Antes de meterme con la entrada quiero daros las gracias por estar ahí aunque las publicaciones salgan cuando me sale del alma (Tendría que empezar a organizarme en condiciones); y bueno, va a haber un cambio en los turnos de publicación: Los lunes o miércoles, publicaré aquí en el blog y los viernes lo haré en el podcast. ¿Motivo? Reducir la cantidad de entradas y así poder traeros cosas mejor. Ahora sí, ¡adelante!
Sí, cómo podéis leer, he pasado por una crisis escritoril de estas super serias que te hacen dudar de hasta si debería dejar eso de ser escritor y empezar a ser una preciosa patata perdida en el campo: sin gente ni dramas. PERO NO.

Sé que la tentativa de la patata es muy grande, es decir, ¿quién no querría ser una patata? Pero antes de tirarnos de los pelos, vamos a intentar calmarnos mientras vemos estos consejillos para las crisis escritoriles.

1.- Permítetelo, es normal.

Esto es un consejo para todas las crisis o malestar en general, sobre todo para personas perfeccionistas y os lo traigo directamente de mi clase de psicología y, por ende, de la orientadora de mi centro (Parece que si nos da un consejo una persona que ha estudiado psicología tiene más fuerza). Salió hablando del tema de las emociones y cómo afectas en la motivación, así que está muy cercano a lo que estamos hablando: El Camp (Y el Nanowrimo o cualquier proyecto en general).

¿Y por qué para aquella persona que es perfeccionista en especial? Muy sencillo: no es algo malo sentirse mal, no está mal sentirse desmotivado o cansado, es humano y es completamente natural: no es un error ni un fallo que estamos cometiendo. ¡Hay derecho a estar mal!

2.- Haz trampas.

De esto ya os hablé en la entrada de la semana pasada (Consejos para el Camp Nanowrimo): buscamos escribir, ya sea el proyecto que tenemos entre manos, artículos, patatas... O incluso corregir y, de nuevo, no está mal trampear un poquito las normas originales del Nano. ¡Escribamos sin cumplir barreras!

O lo que es lo mismo, escribe lo que te salga de la catedral barroca (¿Por qué siempre decimos nariz, polla/coño, arco del triunfo...? ¡A mí me sale del Barroco, qué pináculos!) o corrige o haz lo que te dé la gana con tus proyectos, relatos, poemas o lo que sea. ¡Pero disfruta del mes!

3.- Cambia de proyecto.


Este consejo es el que voy a tomar yo, peor os dejo que os apropiéis de él vilmente.

Sé que suena obvio, pero aún así yo era algo que jamás aceptaba cuando hice el Nano (fue uno de los motivos por los que no lo terminé): el proyecto que empecé no me llenaba, antes sí lo había hecho pero de pronto perdió toda su magia (es gracioso porque su trama gira en torno a la magia. Por favor, no me peguéis), pero no me quise rendir en su momento y lo volví a intentar ahora, pero como os imaginaréis: los resultados están siendo los mismos. No lo quería dejar porque sentía que me estaba rindiendo, que estaba perdiendo y cagándola, pero al final me he dado cuenta que es todo lo contrario: dejo una cosa para centrarme en algo que pueda llenarme de verdad, que para eso escribo.

4.- Disfruta y si no lo consigues: tranquilx.


Lo he mencionado antes, pero lo repito: ¡DISFRUTA DEL MES! Si el proyecto que tenemos entre manos no nos hace disfrutar, la mejor idea es cambiarla; si nos hemos propuesto demasiado: reduce el número y haz trampas.

Pero, lo más importante: si escribes 100 o 100.000 palabras, son palabras que no tenías antes, si no lo consigues no se va a acabar el mundo. Disfrutad este mes y que el número de palabras sea algo secundario.


Después de esto, quiero deciros esto...





¡HE GANADO! Sí, ¡lo he conseguido! Mi reto eran pocas palabras, 10.000, pero estoy SUPER feliz de haberlo logrado. 

Un cyberabrazo, se despide









Comentarios

  1. ¡Enhorabuena por conseguir tu objetivo! No conocía tu blog, pero desde ahora ya tienes una nueva seguidora.

    Si te apetece conocer mi blog te espero en: Bibliotecaria Recomienda

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  2. ¡Hola!
    Como siempre, me encanta cómo escribes tus entradas y también me animan mucho ^^. Por ahora y por suerte solo he tenido una crisis de escritura y fue hace mucho tiempo, justo después de escribir mi primer libro y fue porque no estaba acostumbrada a escribir tanto en tan poco tiempo. Ahora quizá me salvo un poco de estas crisis porque aunque no escriba tan a menudo como me gustaría, escribo cuando tengo ganas de escribir (y si no, me las ingenio para meterme ganas).
    Lo de escribir sin barreras (o hacer trampas) es lo que hay que hacer, porque escribir aporta libertad de algún modo y limitar esa libertad no tiene sentido.
    Y bueno, para terminar iba a preguntarte cómo hacías para sacar tiempo para escribir si estás en segundo de bachillerato, pero curioseando he visto que ya lo explicas en una entrada, así que le echaré un vistazo ^^.

    Un saludo!!

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