"El problema no es crecer, es olvidar"

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"Ru, ¿por qué el título es una cita? ¡Cúrratelo!". Estaréis comentando ahora mismo y, en cierto modo, quizá si llevéis razón, pero esta cita resume a la perfección todo lo que os quería comentar hoy. Pero primero, voy a poneros en situación: ayer, día 05 de Enero de 2017 vi la película de El Principito que da inicio a la entrada y, además de hacerme reír y llorar, provocó un efecto similar, si no más "duro" al propio del libro y de esto mismo vengo a hablaros.

Sin entrar en una "reseña", algo que no quiero hacer hoy, empezamos con una madre obsesionada con el futuro de su hija y que pretende planificarle TODA su vida (literalmente), lo que provoca que esta pequeña chiquilla se niegue a ser lo que es: una niña. Se niega a disfrutar e imaginar (Incluso hay una escena en la que, al menos a mí, me dio la impresión que se asustaba de su propia imaginación). "Accidentalmente" conocerá al aviador del cuento y aquí es cuando todo cambiará.

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Sin entrar en más detalles de la trama o sus aspectos positivos (Lo bien que adapta la historia original a la actualidad, el desarrollo de personajes, la crítica social, la mezcla de historias y animación, la banda sonora...), quiero mencionar algo muy importante, que ya nos lo enseñó el propio cuento: No hay que olvidar qué es ser un niño.

Esta película me marcó incluso antes de terminarla porque últimamente me he "obligado" a crecer, no en el sentido de madurar, algo normal, si no en el sentido de dejar de ser un crío e incluso dejar de ser "alegre"; es decir, no me había obligado a estar triste, pero sí estaba buscando ser gris.

Ya os comenté en la anterior entrada, pero ver esta película me afectó muchísimo porque AVISO SPOILER vemos cómo el Principito, un personaje con el que siempre me he sentido muy identificado, olvidaba este color propio que tiene y se convertía en un adulto gris más, un aburrido adulto que busca su aburrido puesto en un lugar aburrido. Esto y la niña fueron lo que más me hizo llorar porque me vi reflejado en los dos, vi a un Rubén de momentos distintos en un reflejo: al Rubén de ahora y al Rubén que se quedaría si no cambiaba las cosas. No quiero convertirme en eso, quiero ser un adulto, claro, pero no quiero olvidar qué es ser un niño. FIN SPOILER.

En resumen, no quiero olvidar qué es ser un niño, quiero crecer con ilusión y quiero madurar con la seguridad de que seré feliz, no que seré lo que se me presupone como adulto. Así que, recordad: Crecer no es malo, olvidar sí lo es.

Un cyberabrazo. Os quiere, Ru








Comentarios

  1. Tengo como mil ganas de ver esa película y la verdad es que esta entrada solo me ha dado más ganas de hacerlo. Igualmente, espero que recuerdes que eres joven y sí, hay que soñar y ser alegre, que es lo que nos recuerda el principito muy sabiamente. Así que vive y sonríe, que amargarse es demasiado fácil, lo difícil es ser feliz ;)
    ¡Un besín!

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