[Relato] Pulgas en la taberna.

¡SALUDOS!

Tras medio mes de sequía escritoril, hoy por fin me he puesto a escribir (Gracias, dioses). La inspiración ha venido directamente de un twit que subió Dragón Mecánico hace unos días en los que te decía qué personaje de fantasía serías. De una conversación que tuvimos después salió esta maravillosa idea.

Como he dicho, llevo un tiempo sin escribir, perdonadme y espero que disfrutéis.
El último rayo de la brillante estrella había descendido finalmente por el horizonte y las calles empezaron a iluminarse con las temerosas bolas de luz blanca que los draconianos hechiceros invocaban cada noche. En la calma de la noche, había un tumulto de ruidos y voces brillando en el recinto de madera del centro del pequeño pueblo.

En este pequeño recinto, al que todos habían llamado La taberna del bebedor se reunían grupos de seres de lo más variado imaginable. Podría verse desde pequeños mercenarios goblin hasta gigantes hechiceros, no sin olvidarnos del curandero licántropo con cierta adicción al alcohol.
Cada luna todos le miraban directamente, esperando su transformación, siempre había preferido la luna vacía a la luna llena. “Llena solo quiero mi jarra, ¡Camarera!”, solía decir lleno de sabiduría, embriaguez o sabiduría embriagada. Sin embargo, en las últimas lunas había decido que mejor la creciente porque su forma le recordaba a una buena jarra de vino.

Sea como fuere, todos se preguntaban cómo había conseguido controlar hasta ese punto su transformación y cómo era capaz de seguir trabajando y ganando dinero, a todo él siempre respondía lo mismo: “Mi alcohol especial” (Aunque también ayudaba que fuese el único curandero). Nadie supo jamás a qué podía referirse, así que todos le seguían las bromas y se reían, esperando que pronto llegase otro curandero para poder buscarse otros medios de sanación.

Una de las muchas noches, se acercó a la taberna un elegante y alto hombre de orejas puntiagudas, todo su aspecto y fisonomía hacía una extraña antítesis con su ropa, amarillenta por el tiempo y dañada por el trabajo. Este hombre no era otro que el holgazán elfo encargado de los campos de cultivo al sur del poblado, era un secreto cómo podía seguir cultivando y manteniéndose cuando su hora de despertar sobrepasaba el medio día y, obviamente, a esa hora era imposible trabajar en el campo.

En su rostro podían verse arañazos, probablemente de algún animal o bestia, y su respiración agitada le impidió pronunciar más de dos fonemas sin pararse a respirar y buscar la mayor cantidad posible de oxígeno para sus pulmones. Todos pararon sus actividades: la música dejó de sonar, los pasos se detuvieron y las voces se acallaron en el mismísimo instante que empezó a hablar. Todos pararon sus actividades, menos el famoso licántropo, quien había decidido que sería mejor idea aprovechar el momento y “tomar prestado” un poco de cerveza de la jarra de al lado.

El elfo se detuvo unos segundos y despegó los largos mechones negros que se habían decidido casar con el sudor de su frente y mofletes. Tomó de nuevo aire y buscó con la mirada al famoso lupino. Lo reconoció nada más ver cómo su mano rascaba con movimientos rápidos su cara, imitando a un cánido.

Se acercó a él como pudo, esquivando miradas y personas que parecían no querer nada más que conocer todo lo que había pasado, soltando comentarios como “seguro que se ha dormido en un rastrillo” o “Probablemente se haya dormido encima de una zarza”. Haciendo caso omiso a los comentarios avanzó hasta llegar a él.

   —¡Hombre, Draco! —El lobo dejó caer sobre su hombre una amistosa palmada que le dejaría una hermosa marca rojiza—. ¿T… te he comentao alguna vez lo gracioso que es tu nombre? ¡Hostia! Tienes toda la cara arañá, qué habrás hecho, pillín —al hablar podía verse como la lengua se le trababa ligeramente al pronunciar ciertas palabras y cómo pequeñas carcajadas se escapaban de entre sus dientes al acabar cada oración.

El receptor respiró lentamente y se señaló la cara con el mismo ritmo. El peludo volvió a rascarse y alzó una ceja sin entender a qué podría referirse. El elfo se dio un golpe en la frente, lo que provocó que soltase un ligero quejido, produciendo una carcajada generalizada.

   —¡Por todos los dioses! Pero qué herida más fea tienes ahí —Y otra carcajada estúpida.

   —Eso te estaba intentando decir —Dijo arrastrando las palabras y moviendo lentamente los dedos, como si estuviese intentando contenerse—. He tenido un… Eh… incidente… Y necesito que me cures.

Los cuchicheos volvieron, la mayoría de personas decían que llevaban razón, había sido uno de sus múltiples accidentes por pereza.

    —¡Ah! Si es solo eso, está chupao —Se remangó para que no le molestasen las manos con los movimientos y entrecerró los ojos, empezando a pronunciar palabras en un idioma antiguo. El elfo cerró los ojos, esperando los efectos. Una nueva carcajada coral inundó la habitación—. Pásate mañana a mi casa por la noche y te daré un ungu… ungüen… medicamento.

El elfo pasó de tener su tez pálida a convertirse en un tomate de pelo largo y orejas puntiagudas que a los pocos segundos tomó una palidez antinatural.

   —Mañana hay noche de luna creciente, ¡Te transformarás y me comerás!

   —Bueno, si me lo pides así…  —Le guiñó un ojo con un ligero gruñidito y todos los allí presentes saltaron en carcajadas de nuevo.


¡Espero que os haya gustado y reído un poquito! El humor no es lo mío, lo siento.
Un cyberabrazo,




Comentarios

  1. Ya te lo dije por Twitter, pero de verdad que me ha parecido divertido jajaja
    Yo creo que esos dos personajes dan más de sí, no te creas. O no, lo mismo en la siguiente visita se lo come y a tomar por saco :P
    Un abrazo ^^

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    1. ¡Buenas! Yo estoy pensando muy seriamente hacer una segunda parte porque yo ahora shippeo mucho a estos dos y eso no debe ser nada sano jaja Muchísimas gracias por leer y comentar <3
      ¡Un cyberabrazo!

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  2. Queridísimo Ru <3
    Que ya te dije unas mil veces que me encanta lo que escribes, sean poemas o relatos o lo que sea :P pero es que tienes un talento increíble *-* me alegro de haberte conocido de alguna manera jaja Sabes que el inicio me recordó a El nombre del viento? Que por cierto me quedé en la página 20 y alguien me va a odiar por eso xD Amo a los goblin y sino me equivoco había uno en The Iron King y ese me encantó, conste que no estaba segura jaja Un placer leerte, ya lo sabes y espero puedas seguir publicando tus relatos que me encantan <3 y por cierto, seguiré esperando la reseña de CDS xD si, no lo he olvidado. Un abrazo de oso :3

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    1. ¡Buenas, Kara!
      Jo, comentarios como estos alegran la vida a cualquiera, madre mía. Últimamente sentía que había empeorado como escritor y había pensado en siquiera subir este relato, pero al final le di una oportunidad porque yo qué sé, jo, me alegra ver que te ha gustado tantísimo. Yo te recomiendo que vuelvas con el libro, aunque es cierto que hay que echarle ganas y fuerza porque es larguete, pero cuando pasas de las 100 páginas, más o menos, el libro se lee solo.
      La reseña estará para esta semana o, como MUCHO, para la siguiente, tengo que terminármelo, esta semana apenas pude leer D:
      ¡Un cyberabrazo de panda!

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