[Relato] El pozo de Blancanieves.



Érase una vez, hace mucho tiempo, vivía una joven de labios cerezas, pelo azabache y nívea piel que se encontraba bajo la máxima sumisión a su malvada madrastra. Ella le obligaba a vestir de manera horrenda y a trabajar en esclavitud para poder complacerse a sí misma.

Una mañana, mientras limpiaba las enormes escaleras que daban entrada a su hogar, cantaba frente a un hermoso pozo una tradicional canción acerca de los sueños y el amor. Este, tras recibir las vibraciones y perderlas en su infinita forma, las devolvía en forma de lentos suspiros que resonaban entre la laringe de la tierra mientras sus líquidos vibraban y bailaban en su fondo.

La niñita de 14 años apenas cumplidos mostraba en su forma la perfecta pureza e inocencia. Ella, cantando entre flores y palomas, cargaba pesadas formas de contenido acuoso para continuar con su anterior tarea. Las dulces notas hacían que pequeñas formas de vida se acercasen hacia ella: pajarillos, ardillas, pequeños ratoncitos…, y todos parecían observar con alegría las damas blancas y negras que danzaban en el aire.

Un joven y apuesto príncipe vio a lo lejos a estas danzarinas damas, se acercó a ella y siguiendo la misma melodía, tomó su cintura entre sus propias manos. Ella, al notar el agarre, se soltó y salió corriendo hasta que su huida fue truncada por el sucio primero  entre los iguales, sujetase su brazo, impidiendo siquiera que se alejase de la garganta de la tierra.

—Mi dama, no temáis, solo soy el deseo que pediste: el hermoso galán que os salvará —La voz del príncipe sonaba dulce, o mejor dicho, intentaba sonar dulce, pero tras una sonrisa agradable se escondían pesadillas ansiosas de causar dolor a lo ajeno.

La nívea chica intentó liberarse de la tenaza, pero por más fuerza que hacía era incapaz de liberarse, siendo solo capaz de hacer al príncipe moverse o apretar aún más su agarre. Varios gritos atronadores y asustados salieron de su garganta y caminaron por el infinito viento. Pero nadie parecía oírlos, nadie parecía socorrer, nadie parecía ayudar.

El joven la agarró con más fuerza y la envolvió con todo su cuerpo, impidiendo casi que el oxígeno llegase a sus y colocándola junto a la entrada a la profundidad terrenal. Acarició sus mejillas y bajó la mano lentamente. Ella gritó. Gritó con toda la fuerza que había en sus pulmones y lloró también, asustada, entrando en pánico.

Miraba a su alrededor y buscaba con la mayor ansia existente algo o alguien que le permitiese salir de aquella apurada situación. Pero nada más que el cubo que había traído se hallaba en la zona, no había personas ni objetos ni animales que pudiesen resguardarle de aquel monstruo decoroso.

El príncipe bajó la mano lentamente hasta posicionarla en su cintura. Le sonrió y apartó un perfecto mechón que se había separado de su pelo.

—Tienes un hermoso pelo y pareces tan obediente… Tus padres estarán orgullosos de casarte con un valiente, galán y honroso caballero como soy yo. Pero primero debes saber de quién eres…

Y sin darle opción a responder o moverse rasgó el harapiento vestido que llevaba y acercó las manos a su piel, a sus piernas… Ella, asustada, tomó el único objeto que había a su lado: el cubo. Realizó un fuerte movimiento e impactó de lleno en la ceja.

El cubo se rompió con el impacto y el joven se derrumbó frente a sus pies y la chica hizo igual, apoyando su espalda contra el pozo y dejando escapar unas lágrimas de terror. Tenía miedo de aquel hombre que ahora yacía ahí, sin vida aparentemente, y tenía miedo de lo que le podría llegar a suceder.

Tomó aire con mucha dificultad y escuchó unos pasos que se acercaban. Se levantó rápidamente, agarró el cuerpo como pudo y lo dejó caer al pozo. Ahí no lo encontrarían.

Los pasos aumentaron y en las escaleras que limpiaba la imagen de su hermosa madrastra apareció.

—¡Niña estúpida, limpia más rápido! Y cuando termines con esto, deberás limpiar la entrada y prepararme el vestido para el encuentro con el conde. ¡Rápido!

La chica asintió temerosa y, sin nada que añadir, tomó el agua de la infortuna fuente.


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Comentarios

  1. ¡Hola! Me ah encantado el relato es bastante novedoso, es como leer la otra cara de la moneda :)
    Espero leer mas relatos n.n
    Te mando un abrazo :3

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    1. ¡Buenas, Crystal! Perdona por tardar, acabo de ver el comentario DDD:
      ¡Me alegra muchísimo que te haya gustado!
      ¡Un cyberabrazo!

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