[El Fabricante]II: Bore y Lleuad

¡Saludos!

Sí, sé que hace una semana que no subo nada y lo siento muchísimo, pero he estado algo liadillo, cansado y desanimado con lo que al blog se refiere, PERO he estado aprendiendo a usar un poquito photoshop y voy a intentar dejar esto aún más bonito si puedo.

PD: Os dejo aquí la 1º parte para que podáis conocer a los dioses principales y cómo se creó todo.
Cuando las primeras divinidades se separaron de El Fabricante y crearon los distintos mundos carentes de vida, se dieron cuenta de algo: no había luz. Así, Fuego y Aire se unificaron y dieron lugar al astro mayor que iluminaría a todos los seres, dándole el nombre de Haul, y crearon a su hermana menor que seguiría el ciclo y haría danzar a las olas con su ida y venida, esta tomó el nombre de Lleuad.

El primero de los jóvenes se mantendría estático y haría así girar a los mundos para darles el calor y la luz necesarios para la vida, la segunda se repartió en fragmentos y taparía el brillo de su hermano para permitir el descanso de todas las razas y todos los seres que posteriormente ocuparían los rincones del mundo.

Lleuad amaba la danza y junto a Viento bordeaba el mundo y provocaba los movimientos de los océanos. Ambos se divertían en unión y jugaban y reían y disfrutaban del infinito tiempo que les quedaba como corpóreos seres.

Haul disfrutaba de la energía, la furia y el calor y junto a Fuego cubría al mundo con su vital manto. Ambos charlaban y entrenaban y reían con sonoras carcajadas en el infinito universo al que ahora daban su cálido abrazo.

Junto a ellos nacieron Bore, la llegada de Haul para iluminarlo todo, y Cyfnos, el momento de su descanso y el inicio de la circular danza lunar. Lleuad y Bore jamás llegaron a encontrarse en la arqueada bóveda, pues cuando se acercaba la llegada de Haul ella debía salir sin llegar a ver la primera aparición.

Así fue que Cyfnos y Lleuad se unieron en matrimonio y Bore y Haul lo harían igual.
Lleuad, sin embargo, no se sentía complacida con aquella apagada relación y se sentía oprimida hacia aquel personaje que le obligaba a danzar un lento baile. Con la llegada de la noche, se posicionaría a su lado y unidos por el brazo realizarían lentos movimientos acompasados.

Por otra parte, el candente corazón de Haul no estaba con Bore, si no con el cálido Fuego y así fue como finalmente decidió romper la ilusa unión que los había hecho uno y creó un nuevo lazo con el candente dios.
Bore, destrozada por ello decidió esconderse en la más oscura de las cuevas, donde hasta su hermoso brillo se viese ensombrecido y nadie pudiese encontrarla, provocando así que los seres no pudiesen adaptarse al cambio y recibir con fuerza la luz solar tras la marcha de la luna.

Todos los dioses la buscaron por el norte, el sur, el oeste y el este; pero nadie fue capaz de encontrarla. El Fabricante, preocupado, observaba a todos ir y venir, incapaz de entender qué podía estar pasando: Fuego corría de un lado a otro, Agua utilizaba hechizos para intentar encontrarla, Tierra preguntaba al universo y Aire se deslizaba entre las corrientes; pero no aparecía.

Sin embargo, Lleuad, Haul y Cyfnos debían mantener su curso normal, sin detenerse a mirar por el bienestar de su compañera, solo girando y recorriendo el cielo para que nada más se viese alterado.
En uno de estos giros, Lleuad lo vio: un extraño brillo que parecía luchar por no apagarse pero que lentamente se estaba consumiendo y simplemente al estar a su lado lo notaba: el brillo estaba a punto de llegar a su funesto final.

Se acercó lentamente a ella, sin hacer ningún ruido, y se encontró a la que antes había sido una hermosa y radiante joven con enormes mofletes, agazapada en una esquina con la mirada vacía, lágrimas colgando por su rostro y un cuerpo desnutrido, agotado…

Acarició ligeramente su pálida mejilla y la hundió en un abrazo. Sin decir nada.

No conocía a aquella figura, pero su forma, su situación, su alma entera le decían que no era mala, que era dulce, agradable. En conclusión, que era la propia luz que emitía. Bore miró a aquella desconocida y sabía que alguna vez antes debió haberla visto, o al menos eso le indicaba el frío calor que emitía su piel al contacto.

Una noche entera de charlas, llantos y abrazos creó un lazo mayor que el que unía a Cyfnos y a Lleuad, por lo que decidió que debería romperlo. Con el final de la oscuridad, llegó el amanecer con una Bore resplandeciente mirando a los cielos.

Lleuad y Cyfnos destruyeron su unión, pues ninguno de los dos estaba feliz en ella, y Lleuad se acercó lentamente a Bore, aunque la distancia siempre estaría ahí, pero ¿Qué distancia puede superar a un sentimiento si es puro?






Por cierto, probablemente traiga de vez en cuando reflexiones personales sin ninguna funcionalidad salvo contaros un pelín mi vida, así me conocéis algo más.

¡Espero que os haya gustado! ¡Un saludo!

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