3 abr. 2017

Consejos para el Camp.

¡Buenas!
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Estoy completamente enamorado del header, ¿VALE?
En efecto, como podéis ver, este año me he apuntado a esta cosita de abril a la que llaman cordialmente Camp Nanowrimo, pero que a mí me gusta llamar así: Nano, pero tú eliges si quieres morir o no en el intento; y me he dicho que quizá sería buena idea dar unos consejos atrasados (Sí, sé que ya ha empezado, pero tss).

1.- Lo más importante es escribir.

No sé vosotres, pero esto mismo me lo dije cuando intenté hacer el Nano, y, aunque apenas escribí 15.000-20.000 palabras, acabé bastante contento porque había sido capaz de escribir un poco de esa idea de novela (aunque esta palabra me suene demasiado grande) que tenía en la cabeza desde hacía como un año.

No os preocupéis si no conseguís vuestro reto, es normal: nunca se sabe qué puede aparecernos y no teníamos planeados. Si escribís cien palabras, ya son cien más que quizá de otro modo no habríais escrito.
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A escribir como Hamilton: ¡Quememos las teclas del ordenador!
2.- Márcate un reto lógico.

Muchas personas, en las que me encuentro, tendemos a marcarnos metas poco creíbles o, como mínimo, muy difíciles de alcanzar y no es algo malo, es normal ser muy autoexigente; pero os recomendaría pensar en cuánto vais a poder escribir, cuánto soléis escribir por media hora (por ejemplo)...

Me pongo como ejemplo, mis dos últimas semanas de abril son solo exámenes porque termino el curso, se acerca el First... y el tiempo será reducido y, aunque tenemos las vacaciones de primavera, voy a estar liado esos días también y no sé cuánto tiempo tendré para escribir, por lo que he establecido un propósito bajito: 10.000 palabras, apenas 300 por día.

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Mi cerebro cuando digo que no quiero pasarme y meterme demasiada caña.

3.- Arrejúntate.

Con esta palabra tan preciosa de los pueblos manchegos (y de otros sitios) quiero deciros que, aprovechando el sistema de cabinas, os unáis a alguna, con amigues o no, y así os podáis apoyar unes a les otres, ¡un empujocito siempre es bueno!

Por ejemplo, Lulu del blog Lulu Von Flama creó una con esta intención, ¡y ya está llena! Con escritores ansiosos de conseguir su reto o, como mínimo, escribir y apoyarse entre sí.

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Es algo así, pero sin fuego ni malvaviscos.
Ojalá hacer algo así.

4.- Disfruta y date premios.

Hay veces que se nos olvida que la escritura, aunque lo hagamos como un trabajo (De lo que Dragón Mecánico ya nos habló aquí), es disfrute también (y cualquier trabajo en general) y que tenemos que intentar eso mismo: disfrutar, que no sea un castigo o un suplicio, como aquel pequeño Ru que le mandaban copiar partes de libros si se portaba mal o discutía con su hermano.

Daos premios: cada mil palabras, un euro para libros; si lo consigues, comprar Scrivener, o un libro... ¡lo que sea que nos amine a escribir!

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Si tenéis muchas ganas a ese descuento de Scrivener, siempre podéis hacer trampUPS.
5.- Haz trampas.

Antes de que me saquéis del Camp, me peguéis o me quitéis el carnet de escritor, quiero que volváis a leer el primer punto. Sí, es muy importante avanzar en nuestro proyecto, pero también es coger la costumbre de escribir, ¿qué pasa si un día no se te ocurre nada sobre dicho proyecto? ¿No escribes? ¡Pues claro que no! Te pones a corregir, con un relato, con otro proyecto... ¡lo que sea! Pero escribe, eso es lo que estamos buscando con esto: escribir.

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Esto irá para muches de nosotres al terminar el Camp.

¡Bueno, bueno! Sin mucho más que decir, os dejo por aquí con un último mensaje... ¡recordad disfrutar! Buena escritura y buen camp, ¡un cyberabrazo!





27 mar. 2017

6 libros para un día.


Nota del autor: Puede que no sean libros para leer estrictamente en un día, pero queda mejor como título. 
También hay más de seis libros. Este es mi blog y trampeo lo que quiero.


Exámenes, esa hermosa palabra que tiende a llevarse todo nuestro tiempo, sobre todo a finales de período (trimestre, cuatrimestre...) o, si eres de 2º de Bachillerato, en cada maldito momento. Pero hoy no venimos a hablar de estudios, sino de falta de tiempo. ¿Cuántas veces no habéis sentido que no tenéis tiempo casi ni para respirar? Probablemente más de una y de dos veces.

Sin embargo, quieres leer y no te apetece meterte un tochaco, sino algo más bien ligerito y que puedas incluso leértelo en una sentada. ¡Aquí te traigo unos ejemplos que pueden servirte!


1.- Obras de teatro.

Creo que es una de las mejores lecturas para un día en el que el tiempo apremia. Es cierto que al principio puede que os cueste un poco, el teatro no deja de estar hecho para ser representado, no para leerse, en el sentido "estricto".

Algunas obras que os recomendarían son: Bodas de Sangre y La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; o Alcestis, de Eurípides, o Edipo rey de Sófocles si os apetece algo de drama donde muera hasta el autor; y Anfitrión de Plauto o Sueño de una noche de verano de Shakespeare si os apetece algo más de humor.

Obviamente, hay muchísimas más opciones, pero aquí os dejo algunas de las obras que más me han gustado, aunque también podría meter Miles gloriosus o Romeo y Julieta, de estos últimos. Sobre todo si te estás iniciando.

Cartel de la pequeña representación que hicimos los de mi clase
el año pasado. No hagáis caso a los datos, solo quería mostrar el
primer cartel que hice en mi vida (?).


2.- Novelas gráficas.

Género en el que realmente no me termino de meter del todo, pero del que sí saco que puede ser una lectura a realizar en medianamente poco tiempo, siendo su contenido más o menos profundo. Aunque, como digo, he leído bastante poquito.

Os dejo un enlace con veinticinco novelas gráficas a las que podéis echarle un ojillo.

Algunas que he leído y me han gustado son:

  1. Coroline, adaptación a este modelo de la novela del mismo nombre de Neil Gaiman, muy recomendable si os gusta el autor o si queréis una lectura de terror.
  2. Persépolis de Marjane Satrapi, está dividida en 4 libros, pero podemos encontrarlas en un tomo único, donde nos narra diferentes momentos a lo largo de su vida con una clara crítica. Esto, sumado a la misoginia del sector ha hecho que los elitistas machistas lo odien, ¡hay que apoyarla! Además, tiene una película bastante buena con el mismo nombre.
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Os aseguro que el mal rollo de la novela, sigue presente.
3.- Libros infantiles.

Puede que haya tocado una yaga abierta. Sí, leo literatura infantil. Sí, la disfruto igual o incluso más que cuando era un crío.

Los libros infantiles, o de "preadolescentes", por llamarlos de un modo, tienden a ser bastante ligeros, cortos y, aunque en su momento pudiesen llevarnos varias tardes, hoy en día podemos leerlos en una hora-dos, como mucho.

Aquí os recomiendo Los Mimpins, El principito, Las brujas, aunque de este último no he hecho relectura desde que lo leí en su momento, así que no os puedo asegurar nada, aunque recientemente vi su película y me enamoró tanto como la primera vez.

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De pequeño adoraba este libro, pero no lo he mencionado porque
no he hecho relectura ahora de mayor.

4.- San Manuel Bueno mártir, Miguel de Unamuno.

Resultado de imagen de San manuel bueno martirYa empezamos con recomendaciones "individuales", en esta ocasión uno de los clásicos más destacados de inicios del siglo pasado. Novela cortita, apenas unas sesenta páginas, pero llena de reflexiones de carácter filosófico y religioso, pero que eso no os eche para atrás, la forma de escribir de Unamuno hace que probablemente nos os vaya a costar nada pillar las cosas y en un ratillo ya os lo habréis ventilado.






5.- Poemas y fragmentos, Safo.

Ya hemos metido teatro y novela y, por supuesto, no puede faltar la poesía. Poemas, o fragmentos, cortos y bastante sencillos, llenos de emociones y muestra de amor a hombres y, principalmente, mujeres. Sí, personitas, Safo era como mínimo bisexual, que en las clases no os cuenten lo contrario.

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Recuerdo que este fue el primer retrato femenino del arte clásico que vi.
Me gustó tanto que busqué quien era.

6.- Una habitación propia, Virginia Woolf.

Libro muy importante en cuanto a la formación feminista,  ¿por qué? Bueno, primero, nos permite llevar a cabo un acercamiento a esta ideología de manera fácil y no pesada (Es decir, no es lo mismo meterse entre pecho y espalda El género en disputa a leerse este pequeño ensayo), además de hacernos ver que las cosas no han cambiado tantísimo como creemos y que el feminismo sigue siendo necesario.

En esta temática, os dejo dos enlaces con recomendaciones de libros feministas: 8 libros recomendados por 8 feministas para este verano y este vídeo de María Antonieta.

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Y con esto nos despedimos por hoy. ¿Soléis leer mucho cuando falta el tiempo? ¿Habéis leído alguno de estos libros o recomiendas otros? ¡Un cyberabrazo!




24 mar. 2017

[Relato] Ángel mortuorio.


¡Buenas tardes!

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Con este gif tan cutre, os traigo la entrada que os prometí: ¡Un relato! Hace muchos eones, aún las musas pululaban por la calle, mi amiga Firenze me pidió un relato por Twitter y hasta hoy no le di el último punto y final, ¡pero ya está aquí!

Espero que lo disfrutéis y nos vemos el lunes que viene, con nuevas noticias para todes.



El sonido repetitivo de la ambulancia taladra mi cabeza como la  bala rasga el pecho de un mortal. Mortales, pequeños seres sin ningún futuro más allá de morir, de convertirse en polvo para volver a hacer lo mismo una y otra vez. Mi trabajo es simplemente guiarlos hasta este dulce final, pero esta vez parece ser completamente diferente.

Miro el cuerpo casi inerte de mi mortal y una sensación extraña se deposita en mi pecho cuando veo el suyo luchar por seguir bajando y subiendo constantemente, me pregunto cómo se sentirá eso a lo que llaman “respirar”. Desde luego, suena demasiado agotador, gastar energía de tu cerebro para poder seguir viviendo una insignificante existencia.

Al menos, el afán por respirar de los humanos nos ahorra muchísimo trabajo, pero su aún más estúpido afán por destruirse unos a los otros, hace que tengamos muchísimo más, un claro balance negativo. Se asesinan porque se creen poseedores de otras vidas… Ay, si supiesen que ni su propia vida les pertenece, pobres almas en desgracia.

Una de las enfermeras no para de gritarle cosas al conductor, tiene mucha prisa por llegar. ¿Sería adecuado que le comentase que no va a morir hoy? Bah, no serviría de nada. Pequeños y estúpidos mortales, se creen tan capaces, tan inteligentes y poseedores de su vida, pero no son más que insignificantes piezas menores a un peón. Me aburren.

Intento esconder un bostezo tras mi mano y noto las secas gotas de sangre que adornan mi piel, casi me había olvidado de ellas, ¿cómo me ha podido manchar tanto en tan poco tiempo? Solo espero que la sangre se limpie fácil, Dios nos permite tener algo similar a una vida mortal, pero no tener todo el dinero que necesitemos; aunque bueno, para ese mamonazo solo debemos estar en la Tierra cuando vayamos a recoger almas. Pobre idiota, no sabe cuánto puedes llegar a divertirte por aquí abajo.

De pronto, mi humano tose y la enfermera sonríe orgullosa de sí misma, según dice están intentando reanimarle, aunque aún nos quedan unos minutos hasta llegar al hospital y está perdiendo demasiada sangre. Le han aumentado también la dosis de tranquilizantes, al parecer si se despierta todo le dolerá muchísimo. “Dolor”, desde luego suena bastante interesante ese sentimiento y, según he leído, puede ser originado de demasiadas formas, los humanos son unos apasionados a este “dolor”, les gusta recibirlo y, sobre todo, causarlo.

He leído que pueden llegar a meterse en relaciones en las que saben que sufrirán, simplemente intentando no dañar a la otra persona. Se creen tan importantes, se creen tan poderosos que su mera falta provocará un agujero eterno en los sentimientos de sus compañeros. Se creen conocedores de lo absoluto, pero no son más que pequeñas copias imperfectas de un mundo fallido y propenso a su autodestrucción, gobernado por un monstruo que solo se interesa por su bien y su entretenimiento.

Estúpidos humanos, son tan simples.

El pitido irritante de la máquina se detiene y la enfermera palidece al instante: mi humano se está muriendo. Bostezo pesadamente y ella me mira extrañada por un segundo, pero rápidamente se centra en su paciente. Pobre ilusa, no sabe que hoy no va a morir. Cierro los ojos y me concentro en su árbol de la vida, lo vislumbro y busco entre sus ramas hasta llegar a este mismo instante, avanzo algo más para saber qué pasará ahora, pero está en blanco. Está en blanco.

Aprieto los puños ligeramente y rastreo entre todas las ramas, todas las hojas, todas las raíces y frutos en los que está escrito el futuro de mi saco de carne, pero no hay nada. Ahora soy yo el que palidece por unos segundos, ¿por qué no hay nada más? ¿Su futuro se está borrando? No, no puede ser, el futuro de las personas no puede estar en blanco, debe haber algo escrito, debe haber algo en su árbol. Pero no, no hay nada. Nada.

Le observo y noto que una pequeña gota de sudor resbala por mi frente, me tiemblan ligeramente las manos y tomo las suyas, deseando que su alma se mantenga donde debe estar, que espere hasta volver a su verdadero hogar. Noto los labios secos y cómo el corazón se me ha acelerado rápidamente. “Por favor, quédate”.

Espera… ¿Es esto a lo que llaman preocupación? ¿Estoy acaso sintiendo uno de los imperfectos sentimientos mortales? No, no puede ser. Nosotros recolectamos almas de humanos e ignoramos qué son los sentimientos. No puedo sentir nada por este que no sea lo mismo que sienten ellos cuando compran algún producto, para nosotros son solo eso: productos que recolectamos, son objetos.

Pero no puedo evitar sentir cómo los órganos propios de esta forma se alteran y sudo, y necesito más oxígeno, y mi ritmo cardíaco se acelera, y mis ojos empiezan a empaparse. ¿Es esto acaso lo que llaman sentir? ¿Es solo una alteración de algunos órganos? Si es así, ¿acaso me he roto por culpa de un juguete con el que disfruto follando? ¿Acaso en esta forma puedo llegar a sentir?

Miro a los cielos, en busca quizá de mis hermanos y hermanas, en busca de los ascendidos, en busca de aquel al que llama Dios, pero solo puedo alcanzar y apreciar el calmado techo blanco del vehículo que nos lleva hacia la salvación de Marcus. Marcus… ese era, es, su nombre. Pensé que jamás lo recordaría. Curioso.

No, no debo centrarme en el estúpido nombre del estúpido mortal, no, debo centrarme en la puta mierda que es que al parecer, ¡no veo nada! Me cago en Dios, ¿qué cojones está pasando? Y encima no paro de sudar, al final voy a oler peor que este mortal después de follar.

Alzo la vista, quizá algo desesperado, aunque jamás lo admitiré y por fin veo en la distancia más cercana el hospital, varios médicos empiezan a salir a la puerta y la enfermera que nos ha acompañado todo el camino me intenta tranquilizar, aunque sinceramente, no escucho nada de lo que dice. Me da igual. Mi mortal no va a morir… Marcus va a vivir.

Una vez nos bajamos, todo se convierto en carreras, tensiones y un mareo incesante que recorre cada uno de los poros de mi piel, cada uno de los minúsculos orgánulos que me permiten sentir porque estoy sintiendo.

Pasan un par de horas en esa constante angustia, en ese malestar extendido del que tanto había leído, pero que ahora parece, es, tan real; y una doctora sale y se acerca a mí. Yo intento levantarme, pero, por primera vez, las piernas no obedecen y mi cabeza da tantas vueltas que no veo nada en su rectitud. Ella parece entender lo que me sucede y se sienta a mi lado.

Con palabras delicadas me informa que está mucho mejor, pero que le quedarán unas marcas y que tiene algún que otro hueso roto, pero que saldrá adelante. Me pregunta qué ha pasado y se lo intento explicar, aunque realmente solo recuerdos unos gritos, unos chavales acercándose a nosotros y golpeándonos a Marcus y a mí, obviamente omito la parte en la que los echo por los aires con apenas chasquear los dedos. Jamás lo creería tampoco.

—Quizá esto es un castigo de Dios —susurro finalmente, quizá queriendo hacer exterior un pensamiento interno. Ella me mira raro, quizá me toma por un religioso.


Lo que no sabe es que yo odio a Dios.